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El poder de las preguntas

Caminaban de noche por un estrecho sendero junto a un desfiladero del bosque. Lo único que disponían esos niños, eran sus linternas, la coordinadora como guía y un enorme entusiasmo por experimentar nuevas aventuras en el campamento que participaban. Al tener que subir por un barranco para explorar la entrada de la vieja mina abandonada, uno de los pequeños – el que se veía más fuerte y seguro de sí mismo– entro en pánico y no pudo dar un paso más. Todo parecía indicar que el simple estimulo del descubrimiento, sería mayor que cualquier tipo de angustia o miedo que pudiera experimentar un niño a esa edad. ¿Qué había en la mente de ese niño que le impedía subir y sentir la emoción de vencer un reto? ¿Qué fuerza interna lo detenía en ese momento? ¿Por qué experiencias como éstas son divertidas para algunos y angustiantes para otros?

Thomas Alba Edison le temía a la oscuridad.

Proceso mental


Todos poseemos un filtro mental que nos indica la forma en que responderemos para cada situación. Es un filtro natural, llamado Tálamo, es como una válvula que controla la información que recibimos sensorialmente por lo que vemos, escuchamos o sentimos. Una vez filtrada la información, pasa a realizar su procesamiento final en la parte inteligente del cerebro (los lóbulos frontales) ya sea para planear, tomar decisiones, analizar, reflexionar, etc.

Este filtro (junto con el sistema límbico en el cerebro) determina nuestra manera de pensar. Si es uno práctico o estratégico, competitivo, altruista o egocéntrico. Modela nuestra actitud ya sea optimista o escéptica, serena o nerviosa, cálida o distante y nos dice que debemos amar y que odiar. Es lo que forja nuestros patrones de pensamiento, sentimiento y con ello nuestro comportamiento final.

La realidad


Tal filtro puede explicar el hecho de que el mismo estimulo produce en cada uno de nosotros una reacción completamente diferente y singular. Lo que es divertido para algunos pude ser extremadamente difícil para otros, incluso para ti. El proceso de ver al mundo –tu mundo o de filtrar tu realidad– es un proceso inconsciente realizado por infinidad de conexiones sinápticas entre las células cerebrales (neuronas), creando sustancias bioquímicas (neurotransmisores) y almacenándolas en tu cerebro. Vaya, no es algo del cual nos demos cuenta fácilmente ya que lo que determina tu realidad “se convierte en tu única verdad” pero sólo es una interpretación de la verdadera realidad.

Por ejemplo, cuando una mujer está embarazada, observa a muchas mujeres embarazadas a su alrededor porque su cerebro filtra prioritariamente las informaciones relacionadas con el embarazo. Así también, cuando alguien cree firmemente algo como por ejemplo “la situación económica está pero que nunca”, observan que “todos” se quejan de la economía, a pesar de ser una percepción generalizada que está realizando su cerebro ya que sólo “ve” lo que su mente filtra y deja que vea.

Ahora bien, si el mundo lo vemos de acuerdo a lo que filtramos, eso quiere decir que nuestra forma de pensar es sólo una forma de interpretar la realidad y que para mejorar nuestra forma de pensar y con ello la forma en que tomamos las decisiones, debemos de abrir nuestras perspectivas a nuevos enfoques que nos proporcionen nuevos filtros.

Aprendizaje


Me preguntarías, ¿De qué me sirve que me digas todo esto? … Si deseas mejorar la calidad de respuesta de tus pensamientos, deseas encontrar a la mujer u hombre de tus sueños (si es que todavía no la encuentras), ganar más dinero, deseas mejorar tu vitalidad física, tener mayor energía, mejorar tus relaciones, bajar de peso, viajar, tener más amigos, encontrar quien te ayude con el aseo de tu casa o simplemente incrementar tu felicidad, todo empieza con el proceso de pensar y el filtro que has creado hasta éste momento.

¿Qué diferencia crees que tenga una persona exitosa de una que no lo es? La respuesta es sencilla, la diferencia está en el tipo de razonamiento que efectúa en su mente y con ello la apertura de “ver” oportunidades que otros no “ven”. Ese razonamiento no es otra cosa que el proceso de preguntarnos y contestarnos simultáneamente. Así de simple, las preguntas abren el proceso de pensar (se van directo a los lóbulos frontales que son la parte inteligente del cerebro) y con ello a un mundo de opciones y oportunidades. La situación es que por lo general nos hacemos todos los días el mismo tipo de preguntas que nos frenan en vez de hacernos actuar.

Las preguntas dirigen nuestra atención (enfoque) y buscan razones reales para experimentar esos sentimientos.

Algunos científicos admiten la teoría que para mejorar el proceso del razonamiento es necesario realizar repeticiones o afirmaciones (para crear conexiones sinápticas en el cerebro) lo cual no estoy de acuerdo del todo, porque las repeticiones no nos hacen pensar. Acepto que con ello, nos provoquen entrar a un estado mental u emocional especial, como lo observamos en algunas religiones milenarias; El Budismo y sus famosos mantras, el catolicismo y las jaculatorias, etc. pero, no nos hacen modificar con ello el filtro mental. Por ejemplo puedes decirte todo el día

“Voy a ser feliz”, “Voy a ser feliz”, “Voy a ser feliz”, “Voy a ser feliz”, “Voy a ser feliz”, “Voy a ser feliz”, y lo más seguro es que no te haga sentirte feliz.

En cambio pregúntate; ¿Qué me hace (o me puede) hacer feliz el día de hoy? y deja un pequeño espacio de silencio para reflexionar…

¿De qué me sentiré (o me siento) agradecido y con ello me hace (o me hará) feliz el día de hoy?…

¿Qué nueva faceta de mi vida estoy viviendo y con ello encontraré (o descubriré) una nueva fuente de felicidad?…

Medítalo!

En vez de sólo sentir afirmaciones “vacías”, sentirás una sensación o emoción en particular, algo real, algo que durará.

Como funciona


Al realizar preguntas importantes, la búsqueda de respuestas importantes no se encuentran en la parte mental primaria (en la parte del ego), sino en una parte más profunda dentro de ti que supera todo tipo de filtros diseñados para la sobrevivencia (del ego). Las respuestas que buscas se encuentran dentro de la conciencia de tu mente, en la parte inteligente que te hace respirar y vivir. Algunos le llaman a esto Alma.

Por eso para lograrlo, después de cada respuesta se requiere un momento de silencio para meditar (del latín meditatĭo,- ōnis.- que quiere decir; un estado de atención sobre un objeto externo, pensamiento o la propia conciencia).

La mayoría de nuestros procesos de pensamiento como la:

Evaluación; ¿Cómo puede ser posible eso?
Imaginación; ¿Podrá ser eso posible?
Análisis; ¿Qué podremos hacer para hacerlo posible?
Decisión; ¿Qué acción efectuaremos para hacerlo posible?

Involucra el preguntarnos y respondernos. Ahora bien, ¿Qué tipo de preguntas te haces comúnmente? ¿Preguntas qué te llenan de poder o te frenan? ¿Preguntas qué te ciclan a algo sin fin o te proporcionan nuevas opciones?

Por ejemplo, hay muchas personas que ordinariamente se preguntan; ¿Qué “tengo” o tendré que hacer? (en el trabajo, en el hogar, en los estudios, etc.). Sabes, no sé si a ti te pasa, pero con el simple hecho de preguntarme esto así, ya me da flojera y no me dan ganas de hacer nada. El – “tengo que”– lo sentimos como una amenaza, como si tuviera una pistola apuntándome y no tuviera otra salida. ¿Qué pasaría si en vez de pregúntame en esta forma lo hiciera con un “quiero, debo o puedo”? y además, si le agregara algo de “calificativos de poder” a la pregunta, tal vez hasta me anime a realizar la acción que busco hacer. Por ejemplo; ¿Qué puedo (debo o quisiera) hacer para realizar “tal tarea” y divertirme (o aprender algo) mientras lo hago?……. Cambia ¿no?

Preguntas con calidad crean vidas con calidad.


Si te haces preguntas estúpidas, tendrás respuestas estúpidas. Por otro lado si te haces preguntas útiles; ¿Cómo puedo aprovechar mejor esta experiencia? Automáticamente tienes respuestas que te dan dirección y solución.

Nunca se me olvidará, el día que recibí en mi oficina a una amiga que venía en un mar de lágrimas y preguntándose; “¿Por qué a mí? ¿Por qué a mí?” Estaba iniciando su proceso de divorcio, dos de sus tres hijos tienen problemas irreversibles de salud (síndrome Down y parálisis cerebral) no tenían quien les ayudara económicamente. Ella estaba sin trabajo y su situación parecía estar en un callejón sin salida. El preguntarse “¿por qué?” en esa forma, sólo provoca ciclarte y no encontrar soluciones. Vaya, en otras palabras, te quita “poder” y toda posibilidad de acción.

Lo que hice fue preguntarle; “¿Qué pasaría si no existiera esa mujer que es como una leona y que de una u otra forma ha sacado adelante a sus hijos?”… Deje un espacio en silencio y luego le pregunte “¿Qué sería de esos niños que tanto te aman si tus los abandonaras?”….. Luego le dije “¿Qué pasaría con ellos si tú te murieras en este momento, si los dejaras sin su madre que los ama tanto?”

Su rostro cambio precipitadamente. Dejo de llorar y con firme voz dijo; “Tienes razón, soy su madre y los voy a sacar adelante. No me importa, pase lo que pase, voy a salir adelante” –.

Hoy, años después de ese encuentro, es una mujer exitosa y excelente madre.
Preguntas sin poder nos ciclan, nos llevan a rumbos sin alternativas.

Preguntas con poder nos hacen actuar, sentirnos mejor y buscar soluciones.

Busca la Excelencia


¿Cómo podemos mejorar nuestras vidas? La respuesta es fácil, descubriendo y modelando las preguntas habituales de las personas que admiras. Por ejemplo, si encuentras a alguien extremadamente alegre, te puedo garantizar que esa persona enfoca lo que lo hace feliz constantemente. La gente que le va muy bien económicamente se pregunta asuntos sobre diferentes formas de emplear su tiempo y dinero mejorando los rendimientos en sus inversiones. La gente competitiva en los deportes, se pregunta cómo mejorar constantemente y afina sus estrategias de desempeño.

Cualquier nivel de éxito que deseas incrementar, en cualquier dimensión de la vida, esta tan cerca como el crear una nueva pregunta que podrías adquirir de la persona que ya lo logró.

Mejora tus Preguntas


Si deseas cambiar la calidad de tu vida, tienes que cambiar las preguntas habituales que te haces por otras más enriquecedoras o que te brinden poder. Muchos fracasan por hacerse preguntas equivocadas como por ejemplo al querer bajar de peso se preguntan; “¿Con qué me llenaré hoy? ¿Qué sacrificio tengo que hacer? ¿Qué comida deliciosa tendré que dejar ir hoy?

En vez de; “¿Qué delicioso platillo ligero puedo comer para que me de energía? ¿Qué es lo que realmente quiero al bajar de peso? ¿Cómo me quiero sentir y ver al lograrlo? Si como esto grasiento ¿Qué esfuerzo adicional tendré que hacer para lograr mi meta?

Las nuevas respuestas vienen de nuevas preguntas y no sólo eso, sino que cambian nuestro estado de ánimo y en consecuencia las acciones que efectuamos. Cuando te sientas decepcionado, deprimido, estresado o angustiado cambia el filtro mental haciendo nuevas preguntas como;

¿De qué me siento agradecido el día de hoy?…

¿Qué hay de maravilloso en mi vida en este momento y que no lo he valorado?…

¿Qué puedo emprender hoy mismo para salir adelante y ser feliz?

Esto nos guía a mejores momentos y con ello a mejores estados emocionales.

Pregúntate;

¿Qué nuevas preguntas me podría hacer para tener nuevas respuestas y con ello incrementar la calidad de mi vida, hoy mismo?

La maestra del campamento Monarca (evento que realizábamos para niños en Monterrey hace algunos años), no le dio fundamentos ni tanta palabrería a aquel niño para que se animara a realizar aquella hazaña, sólo le hizo un par de preguntas aquella noche de verano que lo hizo pensar.

Al día siguiente, al amanecer, aquel pequeño niño quiso que todos sus compañeros del campamento lo acompañaran para que lo vieran como subiría por ese desfiladero a la entrada de la vieja mina. Había vencido su temor, por voluntad propia y convicción, había creado una nueva conexión sináptica que le ayudaría en su vida. Había modificado un pequeño ángulo en la dirección de su propio destino por medio de las preguntas que le formuló la maestra, y con la experiencia de haberlo logrado, finalmente la interpretación de su realidad, de su filtro mental, había cambiado para siempre.

El límite de las preguntas esta sólo en tu imaginación.

Arroja tu estrella de mar….
Que Dios te bendiga.

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