¿Quién eres?
Siempre me han dicho que ha sido la pregunta más difícil de contestar del cuestionario previo que les envío a los participantes de los seminarios del primer nivel que imparto de la Psicoingeniería®. Algunos contestan sobre sus etiquetas que han acumulado en el tiempo como; “chistoso, estudioso, chaparro, médico, golfista, madre”… Otros lo hacen de acuerdo a emociones o sentimientos; “alegre, sensible, responsable, enojón”. Otros se identifican con lo que fueron en el pasado y lo que son en el presente; “campeón de fútbol del 89, primero de la generación en la universidad, gerente de informática, padre de cinco hijos”, etc. Y hay aquellos que contestan de acuerdo a sus creencias y convicciones; “católico, científico, judío o estricto, pacifista, decidioso”…
¿Cómo se configura la identidad de un ser humano? ¿Qué situaciones suceden en la vida de una persona para que se etiquete a si mismo de cierta forma y que perdure, casi siempre, hasta el final de su vida? ¿Qué es, fue o será lo que nos hace ser diferente a los demás? ¿Es algo que tiene que ver con la familia, condición o entorno social? ¿Será la cultura de un país? ¿Será algo que traemos en nuestros genes y que por lo tanto ya estamos predeterminados? y lo más importante ¿Podremos ser capaces de modificar o ampliar nuestra identidad actual?
Si a veces has deseado regresar el tiempo para cambiar a la persona en la que te has convertido, ¿En quién te convertirías? ¿Qué ajustes realizarías?
Reclamando tu verdadera identidad
Todos tenemos tanto por mejorar, tanto por descubrir y ampliar, que hoy con esta lectura, si así lo deseas, podrás recobrar tu verdadera identidad. Siempre he comentado que hay algunas partes del rompecabezas de la vida que se te irán dando durante el camino. Partes que si las unes junto con lo que has armado, pueden hacer una mejora o cambio significativo. El tema de la identidad, es una pieza clave para armar el rompecabezas de tu vida.
Para ampliar nuestra identidad debemos comprender;
1) La Resistencia al Cambio.- Antes de continuar, hay que entender ese algo que está plasmado en nuestra mente y que es difícil de identificar. Hablar de procesos de mejoras y cambios en la identidad, es tratar situaciones incomodas para la mayoría de las personas. Asociamos dolor en nuestro sistema nervioso cuando tenemos incertidumbre y comodidad o placer cuando tenemos seguridad. Si una persona empieza a cambiar su forma de pensar, de comportarse y de proceder, nuestra respuesta inmediata es asociar incertidumbre y por lo tanto rechazo ante tal cambio. ¿De quién confías más, de una persona que sabes que siempre se comporta igual, (a pesar de que no siempre sea lo correcto o adecuado) o de otra, que un día te dice algo y que después te dice otra cosa diferente? A esas personas las vemos inestables, inseguras, hipócritas, es más, las vemos raras porque nos incomodan.
La mayoría de nosotros a) experimentamos temor a lo desconocido y b) asociamos dolor con el rechazo de los que nos rodean y por lo tanto, cuando hemos tenido la oportunidad de reinventar nuestra identidad, aunque sea por algo sumamente positivo, inconscientemente, nuestro sistema nervioso nos alerta sobre la reestructuración de creencias y convicciones acerca de quiénes somos (las etiquetas que hemos recolectado y que nos dan certidumbre) y sobre el dolor que recibiremos por tal cambio que produce la incertidumbre en los demás.
2) Creencias Vs. Capacidades.- Lo que pensamos que podemos o no podemos hacer, lo que consideramos como posible o imposible de lograr, muy pocas veces se encuentra en función de nuestras verdaderas capacidades, que son más de las que nunca hubiéramos imaginado, más bien va en función de nuestras creencias acerca de quiénes somos y en quién nos hemos convertido. Por ejemplo, el que te veas a ti mismo como “arriesgado” o como un “ganador” o “perdedor” como “valiente”, “seguro” o un “despistado”, “indeciso” o “desorganizado” determinará inmediatamente a qué capacidades tendrás acceso, y con ello la respuesta final que lograrás.
Es impresionante ver en nuestros entrenamientos a personas mayores de 60 años y sin experiencia previa, bajando rapeles de más de 100 metros de altura, o a mujeres muy delgadas y de manos exquisitas quebrando tablas de 2” de espesor cuando pensaban que “jamás lo podrían hacer”. Simplemente rompen las barreras de una identidad limitada creada por ellos mismos. Sus capacidades están muy por encima de lo que piensan sobre sí mismos, de lo que creen que pueden o no pueden hacer.
La próxima vez que te oigas decir “jamás podré hacer eso” o “ese no soy yo”, reflexiona un momento para considerar el impacto de lo que estás diciendo y como estas limitando el concepto sobre ti mismo.
3) Sentido o interpretación de la vida.- Para poder explicar éste punto, es más fácil analizando la respuesta que le des a esta pregunta; ¿Qué es para ti la vida? No continúes leyendo si no tienes una respuesta que brote de lo profundo de tu ser…
Dentro del infinito de respuestas que podemos dar a esta pregunta, el tipo de respuesta que des, depende directamente del sentido de certidumbre que has creado acerca del quién eres o crees ser. “Un camino, un regalo, un don, un rosal de espinas, una montaña rusa, un ensayo, una oportunidad, un juego, etc.”. El sentido de certidumbre o interpretación que le das a la vida, crea las fronteras y límites dentro de los cuales vives. Crea las reglas por las cuales ejerces tu individualidad. Crea el espacio de comodidad o área de confort en el que crees es el correcto para tu vida.
Si tú respuesta a la pregunta anterior fue por ejemplo “Amor” creo que el comportamiento y enfoque hacia ciertas acciones en particular serían muy distintas que para alguien que pensó en la vida como “una hermosa pradera llena de minas explosivas” El primero tal vez es más confiado y social mientras el segundo vive de la aventura, descubrimiento y el constante riesgo.
Un ejemplo en cambio de identidad
Han sido muchos los que me han preguntado sobre mi tartamudez y del cómo lo superé. De niños y adolescentes solemos ser crueles con los que tienen algún defecto o problema físico, es una respuesta un tanto animal de nuestra naturaleza humana diferenciar entre los fuertes y débiles, y yo pertenecía a los débiles.
De niño siempre fui tímido, callado y sin amigos al saber que no podía hablar correctamente. En las pocas actividades extraescolares que participaba, trataba de que no fuera en equipos para evitar el rechazo y la burla de los demás. A pesar de las altas calificaciones, era inquieto y distraído, situación que no entendía entonces que se trataba de dislexia. La tartamudez se daba por la mezcla de dos componentes; problemas de flexibilidad física en la lengua y un proceso de pensamiento acelerado causado por la dislexia (ambas situaciones persisten en la actualidad). En la pre adolescencia, la época que buscas ser parte de una tribu (sentido de pertenencia), mi comportamiento cambió por atrevido e indisciplinado para tratar de atraer amigos. Por supuesto que mis calificaciones se fueron a la baja y los regaños de mis padres por las nubes. Desde esa época me apodaron el “Tata” y así me conocían los nuevos amigos. Ese fue mi primer cambio de identidad; de tímido y aplicado, a el “Tata”; un niño relajiento y algo burro en la escuela, pero ahora con amigos, aunque no hablara.
Fue en la adolescencia cuando más me dolió ser tartamudo. La etiqueta del “Tata” estaba por todas partes, incluso las nuevas amigas que iba conociendo me llamaban así y me veían como un amigo más, pero nunca me consideraban para algo más. Recuerdo que me cuestionaba ¿Quién acepará tener a un novio tartamudo? es más, me preguntaba cosas cómo ¿Qué tipo de profesión podré ejercer sin necesidad de hablar? ¿Qué hijo podrá querer a un padre tartamudo? ¿Qué futuro podrá haber cuando todo lo percibía como una pesadilla sin fin? Me daba pena, sufría y la tartamudez más se acentuaba cuando menos lo deseaba.
A los 17 años, terminando la preparatoria, sabía que tenía que hacer algo, no quería empezar así una carrera profesional. Mis padres me apoyaron y salí de mi casa y ambiente por un año en un programa de intercambio en los Estados Unidos. Al llegar a un pequeño poblado de Iowa, en donde sabía poco inglés por lo que tenía que hablar despacio, comprendí que nadie conocía la “etiqueta” de tartamudo que cargaba, y si no hablaba bien en un principio, era porque no sabía decir las palabras correctas, situación que veían común las personas que empezaba a conocer.
Comprendí en esos primeros días, que era una oportunidad única de re-etiquetarme. Nadie tendría que saber que era tartamudo y que si ponía toda mi atención y esfuerzo podría liberarme de esa situación. Fue un año especial que me proporcionó seguridad, buenas experiencias, aumentó mi autoestima, me hizo reflexionar, trace metas y principalmente pude hablar.
El día que regresé a mi casa en Monterrey sucedió algo trágico. Mis padres organizaron una cena de bienvenida con mis familiares y amigos y lo que nunca me imaginé (y que ahora comprendo) después de unas horas de haber llegado, empecé a tartamudear de nuevo. La etiqueta del “tata” y del joven tímido estaba vigente en la mente de todos los que me rodeaban. Fue un momento de crisis en mi identidad, por un lado me veían “raro” al no tartamudear y por el otro, les proporcionaba incomodidad sobre el cómo tratarme o bromear de algo que ya era muy común para todos y que ya no existía, que cuando menos me di cuenta, volví a hablar mal.
Recuerdo que en esos días de mi regreso, la pase muy mal al saber que ya podía hablar y que estaba regresando a ser el “Tata” de nuevo. Gracias a que empecé casi de inmediato en la universidad, me ocupe tanto para ponerme al corriente, que deje de ver a mis viejos amigos por algunos días. Conocí a nuevos compañeros de carrera y eso me ayudó a recuperar la confianza en mí mismo. A disminuir la frecuencia con la que se presentaba la etiqueta y con algo de atención a la velocidad de mi mente, deje de tartamudear.
Te he narrado esto no para que me compadezcas ni mucho menos, sino porque al vivirlo en carne propia, me da la pauta de la posibilidad de un cambio rotundo de identidad. Pasar de introvertido a extrovertido, de tartamudo a hablar en público.
¿A qué le llamamos identidad?
Son todas aquellas referencias, creencias y valores que usamos para definir nuestra propia singularidad, lo que nos hace buenos, mejores, malos o indiferentes con respecto a otras personas, grupos de trabajo o empresas. Además nuestro sentido de certidumbre acerca de quiénes somos, crea las fronteras y límites dentro de los cuales vivimos. Crea nuestro espacio de comodidad o área de confort.
Ejercicio
A todos los participantes en los seminarios del primer nivel, les entregamos una tarjeta de presentación en blanco y les digo; “tú eres más, mucho más de lo que eres ahora….. Toma el lugar que te corresponde en la vida” Sé que muchos se quedaron en blanco sin encontrarle ningún sentido y más aún, cuando menciono que con esa tarjeta pueden tener una gran oportunidad de crecimiento, Como un borrón y cuenta nueva en sus vidas.
Este ejercicio te llevará unos minutos realizarlo, así que si tienes tiempo, hazlo ahora o deja de leer y cuando te des el tiempo regresas a este punto. También, espero que después de este ejercicio, encuentres la respuesta del por qué les entregué esa tarjeta en aquel momento.
Si tú no fuiste a ese evento o no sabes de qué hablo, no te apures, por supuesto que también lo puedes hacer.
1) Primero, busca un lugar tranquilo, sin ruido, apartado de interrupciones y ten a la mano una hoja en donde escribir y una pluma o lápiz.
Vamos a empezar no buscando en nuestro pasado, como normalmente se realiza en los ejercicios tradicionales de la Psicología, sino enfocándonos solamente en el presente y en el futuro.
Pregúntate de adentro hacia afuera, en lo profundo de tú ser;
¿En quién me he convertido hasta este momento?
Escribe una lista de todo lo que sientes o pienses que está sucediendo en tu vida.
Puede ser algo positivo o negativo, piensa; ¿En quién te has convertido?
Sí, ¿En quién?
¿Cuáles son tus rasgos o cualidades más importantes?
¿Cómo te ven los demás?
¿Cómo crees que te etiqueten?
¿Cuáles son tus mayores defectos o limitantes?
¿Qué tipo de hábitos, comportamientos, creencias o actitudes has adquirido?
2) Sé que al escribir la lista anterior, puede llegar ser algo duro de digerir, porque no todo lo que escribimos es agradable.
Piensa; de cuantas cosas te has perdido en la vida, de cuantos momentos especiales, mágicos y todo por esas “etiquetas” que tú mismo creaste y que te han limitado.
Ahora bien, empecemos con la edificación de una identidad amplia y expandida. Una vez que tienes esa lista anterior pregúntate; ¿Qué más puedo ser?
Si, ¿qué más? …
Si tuvieras la libertad de pensar en que todo aquello que desees, lo puedes lograr, ¿En quién te convertirías? ¿En quién?
Ahora pregúntate ¿Qué más quiero ser en la vida? Qué más????….
3) Para poder trazar un mapa completo, hacer una nueva reconstrucción de tu identidad, escribe una lista de sueños y deseos que quisieras cumplir en tu vida. Deja volar la imaginación y escribe una amplia lista de deseos.
Sé por experiencia que muchos sólo están leyendo esto y no están haciendo nada. “Están a la expectativa en la lectura” y así no funciona, hay que estar en la jugada.
Busca un papel y un lápiz y escribe una lista de lo que quisieras lograr en los próximos 10 años en tu vida y en la de tu familia.
Busca deseos, sueños o anhelos en las 5 dimensiones:
Física (por ejemplo mejorar la vitalidad, la salud, apariencia, dejar de fumar, de tomar, de comer de más…etc.)
Propósito (cuánto dinero quiero granar, sobre el trabajo, adquisiciones, ahorros, mejoras, etc.)
Afectiva (logro familiar, amigos, pertenencia a un grupo, ayuda y aportación al prójimo, etc.)
Mental (aprendizajes que deseo tener, estudios, viajes, descubrimientos emocionales, etc.)
Espiritual (auto-descubrimiento, conocer más a Dios, aprendizajes espirituales, etc.)
Una vez que escribiste esta lista de deseos, sí, una lista sencilla la cual no tiene que ser perfecta ni exacta, escríbele en cada deseo, la respuesta a esta pregunta
¿Cómo debería de ser para que ese deseo (sueño, meta etc.) se haga realidad?
¿Más qué? Sí, más sencillo(a), más disciplinado(a), más inteligente, más aventado(a), más trabajador(a), más divertido(a)… ¿Más qué?…
4) Terminando esa lista de “nuevos” atributos que tal vez no van con tu personalidad actual pero que sabes, que para lograr lo que deseas, debes darte la oportunidad de realizar un ajuste o un cambio. Ahora, piensa en ti mismo(a) con todos estos atributos. Crea una imagen de ti mismo(a), una imagen brillante, grande, con colores en donde te sientes como nuevo, como esa persona especial que quieres ser.
Una vez que tienes esa imagen mental de ti mismo(a) con esos nuevos atributos, comprométete a que, independientemente de las circunstancias, “procederas” con firmeza como una persona que ya está logrando esos deseos. Es más, respira de ese modo. Si, has un alto a la lectura y piensa ¿Cómo respira una persona así? Una persona que logra ese tipo de metas…… trata de respirar de ese modo ….bien…….. de nuevo…. Respira! …….. Ahora ¿Cómo caminaría una persona así? ….vamos levántate y piensa ¿Cómo caminaría una persona que logra todo eso que deseas?…¿Hombros caídos o firmes?…. ¿Piernas sueltas o derechas?… Párate un momento y da unos pasos como esa persona, siéntete como si fueras esa persona…. Vamos, nadie te está viendo y si no lo haces de nada sirve que sólo lo leas…. Siéntelo!…. Camina de esa forma….. bien, muy bien! ¿Lo captas?….
Por último, comprométete diciendo:
“Me moveré de ese modo”.
“Responderé a los demás de ese modo”.
“Trataré a la gente con la clase de dignidad, respeto, compasión y amor con que lo haría esa persona”.
“Me sentiré mejor, más fuerte y de este modo”.
“Viviré más intenso y pleno pensando de este modo”.
Si decidimos pensar, sentir y actuar como la clase de persona que deseamos ser, nos convertiremos en esa persona. No estaremos comportándonos simplemente “como” esa persona, sino que seremos realmente esa persona.
Decisión
En esa tarjeta blanca (o en alguna que encuentres) escribe todos los atributos que necesitas para reclamar tu verdadera identidad.
Escríbelos y guarda la tarjeta en tu cartera o bolsa.
¿Qué cómo funciona? ….No tengo la menor idea, pero así pase de ser un tartamudo a no sólo hablar, sino convertirme en un orador, hablando ante miles de personas.
Esta puede ser una gran oportunidad para tomar la decisión más importante que jamás podrás tomar.
Olvídate de tu pasado, en “quién has sido”, sino en el presente y en tu futuro. ¿Quién eres ahora mismo? Y lo más importante ¿En quién has decidido convertirte?
Toma esta decisión conscientemente, tómala con certeza ya que no tengo duda, que tú eres más, mucho más de lo que eres ahora por todo lo que te convertirás muy pronto en tu vida.
Hoy es el momento de empezar. Hoy es un nuevo día para actuar y recuperar tu verdadera identidad.
Arroja tu estrella de mar….
Que Dios te bendiga.